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Mensajes |
PALENCIA
PARA CRISTO
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Iglesias evangélicas en
Palencia |
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José trabajaba como aprendiz en una librería. Su
patrón le pidió que clasificara los libros según su
contenido:
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–Mire los
estantes, están claramente señalados:
Viajes, Familia, Técnica, Agricultura, Religión, etc.
Si el título no le dice nada, abra el libro, lea
algunos párrafos y pronto sabrá de qué se trata. |
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José empezó su tarea. No siempre era fácil hallar el
lugar correcto. Pero con el tiempo adquirió cierta
experiencia.
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N UEVO
TESTAMENTO
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Un día tuvo que poner en su lugar un pequeño volumen
encuadernado en negro. El
título no le ayudaba a saber dónde tenía que ponerlo.
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Entonces examinó algunas páginas y leyó: “He aquí, el
sembrador salió a sembrar…”
Un poco más adelante hablaba de “espinos”, de “buena
tierra”, de “fruto”.
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Para José todo era claro: el libro trataba de
agricultura… Lo puso en el estante
correspondiente. |
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Cierto día un campesino de una aldea vecina entró
en la librería. Buscaba un libro sobre cereales. En
ausencia de su patrón, José tuvo que aconsejar al
cliente.
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De
repente se acordó del pequeño libro negro, lo sacó del
estante y, como buen vendedor, explicó que allí se
hablaba justamente de semillas, de cosechas, de malas
hierbas y de buenos y malos suelos.
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El
cliente se dejó persuadir y compró dicho libro. La
misma noche, decidió empezar el estudio de la obra
especializada.
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Al
abrir el libro que acababa de comprar, el campesino
quedó sorprendido por su título: El Nuevo Testamento.
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Le bastó
leer algunas líneas para comprobar que había sido
engañado: ¡le habían vendido un libro religioso!
Furioso, lo cerró y lo puso en su biblioteca.
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Cuando se
presentara la oportunidad, iría a cambiarlo y
aprovecharía para quejarse ante el librero por la
incompetencia de su vendedor. |
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Mas el
hombre cayó enfermo. Después de varios días de cama,
empezó a aburrirse.
–Dame
algo para leer, pidió a su mujer.
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N UEVO
TESTAMENTO
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Ella
inspeccionó la biblioteca y se preguntó qué sería ese
libro negro: todavía no lo había notado.
–¿Conoces este libro? ¿Ya lo leíste?
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Entonces él le contó cómo lo había adquirido.
–Pues
bien, míralo. Quizá sea interesante.
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El
campesino lo tomó de mala gana. Pero pronto se halló
tan inmerso en su lectura que olvidó todo lo demás. El
relato de la vida, de los sufrimientos y de la muerte
del Señor Jesús lo impresionó mucho.
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Luego se
detuvo en una frase que lo interpeló personalmente:
“Al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37). El
Salvador lo invitaba. El campesino no vaciló mucho
tiempo.
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Se
arrodilló al pie de su cama y exclamó: «Señor Jesús,
Hijo de Dios, Salvador del mundo, vengo a ti; heme
aquí, ¡sálvame!»
Así
halló la paz para su corazón y para su conciencia.
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L |
"El
que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la
palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por
uno".
(Mateo
13:23)
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L |
"De
cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la
tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto". (Juan
12:24)
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"PALENCIA
PARA CRISTO"
PALENCIA
- ESPAÑA
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