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Mensajes |
PALENCIA
PARA CRISTO
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Iglesias evangélicas en
Palencia |
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Había dos estudiantes en la Universidad de
Stanford que se costeaban sus propios estudios, pero tenían
dificultad para cubrir los gastos de enseñanza.
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Un día, a uno de ellos se le ocurrió la idea de
invitar a Ignacio Paderewski, el famoso pianista polaco, a dar
un concierto, con la esperanza de obtener buenas ganancias y de
esta manera ponerse al día con sus obligaciones económicas.
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Cuando se entrevistaron con el representante se llegó al acuerdo
de comprometerse a pagar 2.000 dólares por el recital de
ese insigne pianista.
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Los dos jóvenes tenían confianza en que aquel
evento iba a ser grande y ganarían una buena cantidad de dinero,
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pero para sorpresa suya sólo consiguieron 1,600
dólares, suma que entregaron al agente con una nota de
compromiso por los otros 400 dólares restantes.
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Al darse cuenta de la situación, Paderewski,
rompió la nota y les dijo:
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–Saquen
de los 1.600 lo que necesiten para los gastos, guarden
el 10% para ustedes y a mí me dan el resto.
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Los dos jóvenes no podían creer lo que estaban
escuchando.
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Pasaron los años, y después de la Primera Guerra
Mundial Paderewski llegó a ser el primer ministro de Polonia,
cuando el país se encontraba en una situación muy triste porque
no había suficiente comida para alimentar a sus compatriotas.
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Entonces Paderewski se dirigió a Herbert C. Hoover, ministro de
Economía de los Estados Unidos en aquel tiempo, pidiendo ayuda
oportuna.
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Enseguida comenzaron a llegar cargamentos de
comida y de esta manera se logró alimentar al pueblo polaco. Al
poco tiempo Paderewski viajó a París para agradecer a su
benefactor. |
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–Usted está más que bienvenido, Sr. Paderewski
–le dijo Hoover mientras estrechaba su mano–. Tal vez usted no
se acuerda de mí, pero usted me ayudó grandemente cuando era un
pobre estudiante en la universidad de Stanford.
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Si somos generosos, aunque no nos lleguemos a dar
cuenta mientras vivimos seremos recompensados abundantemente.
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“Dad,
y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán
en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os
volverán a medir”. (Luc.
6:38) |
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Hagamos el bien sin mirar a quién y sin esperar
recompensa. |
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“Y
cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría
solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no
perderá su recompensa”.
(Mateo 10:42) |
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"PALENCIA
PARA CRISTO"
PALENCIA
- ESPAÑA
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