|
Un día mientras Moisés cuidaba las
ovejas de su suegro, Jetro, miró a un lado y vio una zarza que
ardía.

Muy sorprendido Moisés se dio cuenta
de que aquel matorral no se consumía a pesar de estar cubierto
de llamas.
Para asegurarse de que lo que veía
era cierto, se acercó para ver mejor aquella cosa tan extraña y,
al mismo tiempo, tan maravillosa que sus ojos estaban
contemplando.

.Cuando
llegó cerca de la zarza que ardía, Dios el Señor habló y le dijo
que lo enviaría a Egipto para liberar a su pueblo que vivía en
aquel país como esclavo.
Pero Moisés temía que los israelitas
no creyeran en él, así que Dios, para darle confianza, le
concedió dos poderosas señales para demostrar al pueblo esclavo
que El lo había enviado.

Le dijo que arrojara su vara al
suelo, y cuando lo hizo, la vara se Moisés se convirtió en una
serpiente. Después Dios hizo que la serpiente se volviera de
nuevo una vara.
.
Luego hizo que la mano de Moisés se
volviera leprosa, y al contraer esa enfermedad se le puso muy
blanca.
|
|
Después hizo que la enfermedad de la
lepra desapareciera de su mano volviendo a su color normal.

A pesar de estas
dos señales Moisés tenía miedo de ir y hablar al pueblo, y para
excusarse le dijo a Dios que él no podía hablar bien.

El Señor no
estaba contento con esta manera de comportarse porque El sabía
que Moisés no confiaba en el. Pero Dios dijo que Aarón su
hermano hablaría por él.
De esta manera
Moisés y Aarón fueron a visitar al rey de Egipto para decirle
las palabras que Dios quería que Faraón oyese; y por medio de
estas y otras maravillosas señales, Dios liberó a su pueblo y lo
salvó de la esclavitud de Egipto.

De la misma
manera Dios quiere también salvar a todos los niños del mundo de
la esclavitud del pecado. Para hacerlo, El no ha enviado a
Moisés, ni a San Pedro, ni a ningún otro hombre. Sino que ha
enviado al Señor Jesucristo su propio hijo. Cuando el Señor vino
al mundo habló las palabras de Dios y decía que había venido
para dar libertad y vida eterna. Por esa causa murió en la cruz
del Calvario. Y ahora todos podemos salvarnos y vivir siempre
con El si aceptamos lo que El hizo, porque lo hizo para nuestro
bien y salvación eterna. |